VeriFactu se aplazó una vez y muchos concluyeron que se retrasaría para siempre. Pero ya estamos a finales de septiembre y el calendario está fijado: el 1 de enero de 2027 las sociedades tendrán que generar sus registros de facturación conforme a la Orden HAC/1177/2024, y los autónomos y demás obligados lo harán a partir del 1 de julio de 2027.

Quedan poco más de tres meses.

Si trabajas con facturación, ERP, TPV o cualquier software que emita facturas, esto te toca de cerca.

El dato que debería preocuparnos

Según The Objective, apenas el 1,75% de las empresas y autónomos usa hoy Verifactu, eso son unas 111.000 adhesiones de los más de 6 millones de entidades activas. Ojo, con el matiz que apunta la propia Agencia Tributaria: esa cifra recoge los envíos voluntarios y no distingue entre autónomos y empresas. Aun así, la conclusión es bastante clara, la inmensa mayoría de las empresas no han empezado.

Si ese 98% restante no se adapta poco a poco durante los próximos meses y espera a moverse a la vez durante las últimas semanas, el resultado nos lo podemos imaginar: cuello de botella, estrés y nervios de última hora.

Por qué habrá cuello de botella

Esto no es nuevo, ya hemos visto esta película con cada obligación tributaria y tecnológica que llega con una fecha concreta, y el guion se repite:

  1. Los clientes se acuerdan tarde. Llegan noviembre y diciembre y, de repente, todos quieren adaptarse en unos pocos días.
  2. Los equipos de desarrollo no dan abasto. Todos los proveedores de software tendrán la misma cola de peticiones pero los plazos son los mismos para todos.
  3. Las pruebas se comprimen. Sin margen para pruebas serias, los errores llegarán a producción, con facturas reales de por medio y sin periodo de remisión voluntario que ampare esos errores.
  4. Diciembre es el peor mes posible. Cierres contables, campañas de Navidad, congelaciones de despliegues y vacaciones. Es normal que nadie quiera quiere tocar producción justo entonces.
  5. Los servicios de la AEAT y los proveedores pueden saturarse. Cuando todos empiecen a enviar el mismo día, es más que probable que los errores se multipliquen.

Dejarlo para diciembre significa llegar al 1 de enero con integraciones a medio probar, sin margen para corregir y con clientes intentando entender cómo funciona el nuevo sistema de facturación.

Lo que está en juego

No es solo una cuestión de "cumplir por cumplir". El régimen sancionador es muy claro: multas de hasta 50.000 € por ejercicio para quien use sistemas que no cumplan, y de hasta 150.000 € para quienes produzcan o comercialicen software no conforme.

Para un desarrollador o un proveedor de software, el riesgo no es solo suyo, es también el de todos sus clientes.

Qué hacer desde hoy mismo (no en diciembre)

Cada semana que pasa sin empezar es una semana menos de margen para el imprevisto, y en integraciones fiscales el imprevisto siempre aparece.

Conclusión

Verifactu no es un problema de enero, es un problema de septiembre. Los que se muevan ahora tendrán tiempo de hacerlo bien y de convertirlo en ventaja competitiva. Los que esperen a diciembre competirán por atención y recursos con todos los demás, y probablemente perderán.

Empieza hoy. Tu yo de diciembre te lo agradecerá.